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Pascual Pérez habla de su
experiencia con la plastilina

Uno de los animadores de Wallace & Gromit nos cuenta su trayectoria
profesional y su percepción del mercado de la animación en España.


Después de la conferencia impartida por Pascual Pérez el pasado sábado día 17 de noviembre para la escuela Trazos, tuvimos la ocasión de entrevistarle personalmente para que nos contara cómo llegó al equipo de una de las productoras de animación de mayor reconocimiento a nivel europeo. También nos comentó que tiene intenciones de quedarse una buena temporada en España, donde empieza a hacer “sus pinitos” con el software de Autodesk Maya. Según Pascual, lo ideal sería que en España se fomentara el trabajo de la animación, pues así las productoras vendrían a buscar aquí a profesionales del sector.

Cuándo has descubierto la plastilina: a los cuatro años como todo el mundo, ¿o ya mayorcito?
¡Cuando era pequeño! Luego, cuando hice la Carrera de Bellas Artes, también me especialicé en escultura. Y cuando ya descubrí las primeras series con plastilina, cómo resultaba la animación, la iluminación, cómo tomaba vida… me provocó mucha fascinación. Empecé a buscar cursos de animación y encontré uno de Aardman Animations. Me quedé en la expectativa a ver si me cogían, pues iban a seleccionar a apenas cinco personas. ¡Al final tuve suerte! Salí de un pueblecito y me fui a Inglaterra a hacer el curso, sin ni siquiera saber hablar inglés. Lo único que tuve fueron dos semanas de clases con una amiga.

¿Qué viene antes: el escultor o el dibujante?
En mi caso, antes está el escultor. Yo empecé a hacer trabajos como dibujante más tarde y de casualidad. De hecho, empecé a hacer Stop Motion porque me sentía más cómodo cuando podía esculpir. Creía que lo hacía mejor que dibujar. ¡Tanto es que uno de mis primeros trabajos animando en 2D un muñequito muy sencillo hecho con unas bolitas y palitos, y se me daba muy bien, lo que pasa es que luego nos venían trabajos que exigían más calidad, tenías que tener una buena línea, controlar bien los volúmenes y me costaba más. Y como te pagaban por dibujo, ¡a veces costaba llegar a fin de mes!

¿Qué emociones se puede transmitir con la plastilina?
Todas. Hay una parte que es muy orgánica, física, está ahí. Para mí tiene una faceta un poco especial, pues es algo más real, lo puedes tocar, no es un dibujo. Creo que esto ayuda a transmitir sensaciones de ternura, incluso un poco “cursi”, como en Gromit, que hasta te puedes identificar con el personaje. Si la película es buena, ¡te identificas siempre!

¿Consigues aportar algo de ti mismo a tus personajes?
A la hora de animar, sí. Lo primero que te planteas es cómo haría yo este movimiento, así que siempre hay algo de tus gestos, tus movimientos, de tu cara incluso, como en el caso de “Buzz Lightyear” de Toy Story, que es la cara del director. Parece una tontería, pero siempre que tienes una referencia real, te da más profundidad al personaje.

¿Podrías decirnos cuál fue el momento más gratificante de tu carrera?
Creo que no podría decirlo. Hubo muchos momentos. Cada vez que terminaba un plano que me gustaba como había quedado, me sentía satisfecho. Cuando te quedas contento con tu propio trabajo o que algún compañero te diga lo bien que te ha quedado, por ejemplo, no tiene precio. Aunque al contrario también pasa, de hacer algo que no te gusta y sentirte fatal.

¿Y ha habido algún momento difícil?
Sí, muchos. A nivel de trabajo, cuando algo te sale mal, que te atascas y piensas que no podrás hacerlo. Todo esto te provoca una gran frustración, tienes miedo a que no te vuelvan a llamar, etc.. También ocurre a veces que hay gente que te hace la zancadilla a nivel profesional o cosas así.

¿De todos los trabajos que has hecho, cuál es al que tienes mayor cariño?
Realmente a todos, no lo sé. Bueno, hay un par de planos que me gustan mucho, pero en general todos los trabajos que he hecho me aportaron algo.

¿En cuanto a la publicidad, te ha gustado participar en este tipo de trabajos?
Sí, me ha gustado. Son proyectos rápidos, incluso algunas veces bastante estresantes. También pasan cosas bastante “raras”, como una vez que tuvimos que ir a rodar en Argentina un anuncio de ropa interior. Como teníamos que grabar en la calle y aquí estábamos en pleno mes de enero, pues al final la inversión de dinero que se hace para desplazar todo el equipo, es tremenda. Luego resulta que haces una prueba de público y el producto no gusta. Pues no ha servido de nada y hay que hacer otro. De todas formas, las agencias de publicidad no siempre encuentran a gente para proyectos de animación aquí. Al final contactan con uno, que acaba formando el resto del equipo. También hay que tener en cuenta que el periodo de producción de una animación es muy largo y la mayoría de las agencias no dispone de tiempo para hacerlo. En Inglaterra, como hay más estudios, es más fácil contratar este tipo de servicios.

¿Has trabajado alguna vez en solitario?
No, normalmente se trabaja en equipo. Ahora puntualmente estoy sólo, pero estoy preparando un poco mi material, haciendo una recopilación de algunos tramos de cortos, de producciones… También tengo pendiente hacer mi propio proyecto, aunque sea para quitarme esta “espinilla”.

¿Estás trabajando actualmente en algún proyecto aquí en España?
Sí, pero realmente es una colaboración que estoy haciendo para un amigo que está terminando su corto y que me pidió que le echara una mano.

¿Cómo ves la industria española de animación en relación al resto de Europa?
Conozco poco de esta realidad en España, pero creo que si hablamos de animación con la técnica de Stop Motion, la verdad es que está menos difundida, pues aquí no existen estudios que se dediquen a ello como por ejemplo en Inglaterra donde hay unos cuantos. Ya la animación 3D creo que está pasando por su momento más “dulce” e incluso se puede alargar. De todas formas, creo que hay trabajo tanto en España como en el resto de Europa pero, por una cuestión de costes, si pueden contratar animadores en India, lo hacen. Lo que importa es hacer trabajos de calidad y, si tienes la suerte de poder estar aquí, mejor. A mí personalmente me gustaría trabajar en España, pero ya sabes que en este sector te tienes que mover mucho, te tienes que ir adonde haya trabajo. Puede que tengas la suerte de que sea en la puerta de tu casa… ¡esto a veces pasa!

¿Te gustaría poder quedarte aquí otra vez?
Sí me gustaría, mas que nada porque ya me da pereza moverme de un lado para otro y, además, ¡como en España no se vive en ningún otro lado! Lo que tiene que pasar ahora es que haya muchos animadores, así la gente vendrá aquí a buscar profesionales buenos. Esto sería perfecto.

Ver material de la conferencia